Bolivia cerró las celebraciones de Carnaval con el Martes de Ch’alla, una jornada marcada por la gratitud hacia la Pachamama. Esta práctica ancestral, de origen aymara, consiste en rociar bebidas como alcohol, vino o cerveza en señal de agradecimiento y protección, antes de consumirlas.
En la ciudad de La Paz, familias y comerciantes participaron de ceremonias que incluyeron mesas rituales con hojas de coca, dulces, miniaturas de casas o vehículos, serpentinas y mixtura. En algunos casos, los ritos fueron guiados por yatiris, reforzando el carácter espiritual y comunitario de la celebración
El Martes de Ch’alla no solo es un acto cultural, sino también un símbolo de identidad y resiliencia, que recuerda la importancia de mantener vivas las costumbres ancestrales en medio de la modernidad.

