El ciudadano uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera, de 34 años, fue presentado ante un tribunal federal en Alexandria, Virginia, acusado de liderar una organización de narcotráfico que habría distribuido miles de kilogramos de cocaína desde Sudamérica hacia Europa. Además, enfrenta cargos por conspiración de lavado de dinero, utilizando el sistema bancario estadounidense para mover millones de euros provenientes de sus operaciones ilícitas.
Las investigaciones señalan que Marset trabajaba junto a Federico Santoro, quien ya fue condenado en 2025 a 15 años de prisión por su rol como lavador transnacional de dinero. De ser hallado culpable, Marset podría enfrentar hasta 20 años de cárcel, en un proceso que involucra cooperación internacional entre la DEA, Europol y autoridades de Bolivia, Paraguay, Brasil y otros países.
Este caso refleja la magnitud del crimen organizado transnacional y el papel clave de la coordinación internacional para combatirlo. La justicia estadounidense subraya que, pese a la acusación formal, Marset se presume inocente hasta que se demuestre su culpabilidad.

