Los bloqueos de rutas en el departamento de La Paz han comenzado a golpear directamente a la aviación boliviana, generando un escenario de tensión en el aeropuerto internacional de El Alto. La estatal YPFB Aviación confirmó que la llegada de cisternas con Jet Fuel se ve seriamente afectada, lo que obligó a activar medidas de contingencia.
“La situación de fuerza mayor obligó a emitir un NOTAM de restricción temporal de abastecimiento”, informó la subsidiaria de YPFB Corporación, en referencia al aviso aeronáutico que alertó sobre riesgos operativos durante varias horas del miércoles 13 de mayo.
Aunque el suministro logró normalizarse posteriormente, la empresa advirtió que, de persistir los bloqueos, el abastecimiento volverá a verse comprometido. “Si las medidas de presión continúan, el suministro de Jet Fuel podría interrumpirse nuevamente”, señaló en su comunicado.
La coyuntura ocurre en un contexto delicado para Bolivia, marcado por tensiones en el abastecimiento de combustibles líquidos. En días anteriores, YPFB ya había alertado que los bloqueos en La Paz dificultaban el ingreso de cisternas hacia la planta de Senkata, afectando la distribución de gasolina y diésel.
Según datos oficiales, al menos 1.200 cisternas con combustible importado se encuentran paralizadas en distintas regiones del país. “La continuidad del abastecimiento nacional está bajo amenaza directa”, enfatizó la estatal petrolera.
La dependencia del transporte terrestre para garantizar el suministro energético vuelve a quedar en evidencia. El Jet Fuel utilizado por las aerolíneas comerciales llega principalmente mediante cisternas desde plantas de refinación y puertos del Pacífico, lo que convierte cualquier cierre de carreteras en un riesgo inmediato para la conectividad aérea.
Ante la imposibilidad de movilizar productos básicos por carretera, se activaron puentes aéreos para transportar alimentos y suministros esenciales hacia La Paz. “Reafirmamos nuestro compromiso con la seguridad alimentaria y la continuidad operativa del país”, aseguró YPFB Aviación.
La coordinación con aerolíneas y autoridades aeronáuticas es permanente. NAABOL y la DGAC trabajan junto a YPFB para actualizar información en tiempo real y aplicar protocolos de emergencia. El aeropuerto de El Alto, considerado un nodo estratégico, enfrenta el riesgo de retrasos y reprogramaciones si la crisis se prolonga.
Mientras tanto, los bloqueos continúan generando presión sobre la economía paceña. En redes sociales se multiplican las advertencias de viajeros sobre cancelaciones de rutas terrestres y un aumento en la demanda de vuelos hacia la sede de Gobierno, reflejando la fragilidad de las cadenas de suministro frente a los conflictos sociales.
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